viernes, 11 de mayo de 2012

EL ARTISTA TRANSFORMADO: Esculpía mascaras. Un día, de sus manos, brotó la obra maestra. Tenía allí el rostro de mujer más perfecto jamás concebido. Ciño la máscara a su cara y situándose frente al espejo, inició un rito contemplativo. El tiempo transcurría y el artista no podía sustraerse a tan magnífica visión. Rodeo el estudio de espejos y por doquier, estos le devolvían la imagen de la belleza sublime. Una mañana despertó y somnoliento, observó en los espejos la figura perfecta de una hermosa mujer desnuda. Por su mente, cruzaron miles de ideas indescriptibles. Púdicamente, cubrió su desnudez con un velo rojo mientras una hermosa sonrisa se dibujaba en sus labios.

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